martes, 31 de agosto de 2010

San Gregorio

     La figura de San Gregorio siempre ha estado íntimamente unida a la langosta, una plaga que desde la más remota antigüedad ha azotado periódicamente los campos. A partir de la Edad Moderna se impondrá San Gregorio Ostiense como el gran intercesor no sólo ante la langosta, sino también como el abogado contra el pulgón, la oruga y otras plagas del campo.
 
 
     San Gregorio Ostiense era monje benedictino y abad del monasterio de los Santos Cosme y Damián; el año 1034 fue nombrado cardenal y obispo de Ostia Tiberina por Juan XVIII. Parece ser que vino a España en el año 1039, como Legado papal ante las Cortes de Burgos y Pamplona. Muy probablemente tuvo que ver su envío desde Roma con las cuestiones relativas a la organización eclesiástica de España en una coyuntura en la que se hacía muy necesaria la determinación de los límites de las diócesis que era origen y fuente de numerosos conflictos y no sólo por interferencias de jurisdicción episcopal, sino también por la pertenencia a distintos soberanos. Ello conllevaba negociaciones con los reyes y con los obispos interesados, y para esa labor hacía falta un hombre con tacto político y gran sentido eclesial.
    Poco a poco, la figura de intercesor ante la langosta de San Gregorio Ostiense se fue imponiendo en el mundo medieval, desplazando a otros santos como San Agustín o San Marcos. Murió el 9 de mayo de 1044, día en que se celebra su fiesta. Su cuerpo se venera en la iglesia de san Gregorio de Pinave, entre Viana y Logroño.
 

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